Es que yo no valgo nada

En mis sesiones de coaching, siempre hay una frase que tarde o temprano, acaba por aparecer:

 -es que yo no valgo nada.

Automáticamente se genera una conversación de preguntas y respuestas como la siguiente:

-es que yo no valgo nada…

-¿Quién lo dice?

-Pues todo el mundo…

-¿Quién es todo el mundo? ¿Tus hijos lo dicen, tus padres, tus amigos?

-No, no, solo  mi ex marido.

-Ah! Entonces, ¿Tu ex marido es todo el mundo?

-No, ¡claro que no!

-Si te parece, volvemos a empezar. Te repito lo que me has dicho: “es que yo no valgo nada” ¿Quién lo dice?

-Mi ex marido

 –¡Bueno! Ya has acotado todo el mundo a una sola persona. Has dado un gran paso, aunque no te lo parezca.

Sin saberlo, sin ser conscientes de ello, nuestras limitaciones están en nosotros mismos.

Y lo que es peor, no somos capaces de verlo. Necesitamos que alguien desde fuera nos lo haga ver.

A veces nuestros padres, nuestros amigos, pero en cualquiera de estos dos casos siempre vemos el lado manipulador de la opinión expresada.

No hay nadie mejor que un desconocido con conocimiento, para que os haga llegar hasta lo más profundo de vosotras mismas. En este caso, porque no decirlo, un Coach.

A veces la vida nos invita a aprender que para ser uno mismo hay que pasar por la experiencia del desarraigo y la soledad.

Una separación es  un abandono. Nos quedamos huérfanos.

Del sentimiento de abandono tiene que nacer la necesidad de construirnos desde cero,  siendo dueños de todos nuestros actos y decisiones.

Construirte día a día,  abrazar el pasado sin rencor, sin amargura, sin carencias, para que te sirva de cimientos de tu nuevo edificio basado en la solidez porque supiste resistir.

Y un día entrarás en tu nueva casa y sabrás que es tuya porque te ocuparás de tus decisiones, serás responsable de tus actos y paso a paso nacerá tu creatividad, porque aprendiste a sobrevivir y porque como dijo alguien un día:

 Supiste dejar atrás lo que no podías conservar

Todos tenemos un gran potencial y sabemos disfrutar de la vida, solo hay que apretar un poco el acelerador de la autoestima, ese sentimiento tan sano y tan necesario.

 No esperes a que la vida te dé un revés para aprender a ser tú misma.

 No esperes a que la vida te dé un revés para que te haga recordar lo que ya sabes:

 Eres  importante,  eres buena,  eres lista, eres feliz

 Quedo a la espera de vuestras piedras

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Showing 8 comments
  • Montse
    Responder

    Me gusta mucho este post, toda la razón, tener autoestima es importantísimo siempre, sea cual sea el momento de tu vida en el que te encuentres !
    Cris no olvides que tu también ERES IMPORTANTE, ERES BUENA Y ERES FELIZ !

    • Cristina Rabassa
      Responder

      Gracias Montse,
      Siempre hay subidas y bajadas. Para las bajadas, o mejor dicho, bajones, hay que estar preparado!

  • Belén
    Responder

    Cristina estoy completamente de acuerdo contigo en que la autoestima es un puntal para nuestra vida. Creo que es algo que se transmite, se educa. Con los años me he dado cuenta cuan importante es motivarla en tus hijos y como ello supondrá una gran herramienta para sus futuros. Me gusta pensar que mis padres siempre lo hicieron conmigo y esto me ha ayudado mucho en mi vida de adulto.
    Bravo por este Post!

    • Cristina Rabassa
      Responder

      Gracias Belén,
      La autoestima es un sentimiento muy sano y muy necesario. Y tienes toda la razón en que es algo que se transmite y se educa. ¡Solo hay que practicarla! Aunque a veces no es fácil.

  • Julia
    Responder

    NENA, TU VALES MUCHO‼️
    Gracias,Cristina

    • Cristina Rabassa
      Responder

      Gracias Julia,
      Creo que estarás de acuerdo en que no hay que esperar que la vida nos dé un revés para que te haga recordar lo que ya sabes: ¡Eres importante, eres buena, eres lista, eres feliz!

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