Un ex es para siempre (III). Crueldad intolerable

Ya hemos llegado a la tercera parte de nuestro camino hacia una nueva vida después de una separación. No sé si recordáis la divertida comedia con este título, donde George Clooney pasa de ser el abogado que gana todos los pleitos de divorcio a ser el “cazador cazado” por una caza fortunas.

La única realidad de esa película es que una vez has tomado la decisión de separarte, las buenas intenciones y los buenos propósitos quedan muy relegados en tu escala de prioridades, y pasan a ocupar su puesto el afán de revancha o en el mejor de los casos la frialdad economicista, es decir, que el hundimiento del Titanic me cueste lo menos posible.

Las batallas legales no suelen ser buenas para nadie, “a excepción de los abogados”. El periodo inmediatamente posterior al divorcio no es propicio para tomar decisiones racionales y reflexivas, ya que surgen las ansias de venganza y pesa más la idea de “hacer daño al otro” que obtener un reparto de bienes lo más equitativo posible.

Lo más rápido, beneficioso y sano es tratar de negociar y encontrar un acuerdo entre ambas partes. De este modo ahorrarás tiempo, dinero y evitarás que la separación sea más traumática de lo que ya lo es de por sí.

Es por ello que si estas en esta situación mi consejo sería:

  • Mas vale un mal acuerdo que un buen pleito. Máxima válida para un litigio mercantil, para la herencia de la abuela o para separarte del hombre con el cual querías envejecer. Hay que saber hasta dónde se debe apretar y cuando ya se debe renunciar.
  • No alargar el proceso. Y eso también aplica a los que se lo estén pensando. Tener los números claros, saber y conocer la ley y consultar con un experto aclarará muchas situaciones. Y si el tema te coge por sorpresa hay que reaccionar rápido. Ya sé que la sorpresa/negación/aturdimiento/como me ha podido pasar esto a mi, nos dejan fuera de juego. Pero para eso hay expertos que te acompañan desde el punto de vista emocional.
  • Los abogados no son kleenex. Vale llorar un día, o bueno, dos, pero por la salud mental de los mismos ese no es su papel. Que aunque no lo parezcan, son seres humanos. Volvamos al punto 2, hay expertos para llorar, entrenados para ello (y también salen más baratos).
  • Priorizar lo importante, y en todos los casos lo importante son las personas, no las cosas, y en el caso de los hijos es fundamental. Solo por ellos vale la penar reflexionar antes de lanzar el puñal asesino. Una fórmula poco utilizada pero que es muy útil es la mediación para llegar a acuerdos sobre los hijos.
  • Tener claro que la persona con la que te casaste, que te enviaba ramos de flores, YA NO EXISTE. El hombre/la mujer que está sentado/a al otro lado de la mesa junto a su abogado/a y con ganas de estrangularte en algunos momentos, es un mutante de aquellos que salían en aquella película con cuerpo humano e interior de lagarto. No esperes ningún sentimiento compasivo a no ser que realmente haya una razón muy altruista para esa separación. En la mayoría de los casos la montaña rusa de emociones y sentimientos ciegan toda expectativa de trato amigable. Eso no quiere decir que con el tiempo y una caña pueda llegar un día en que “cierta” amistad pueda surgir. Dice la leyenda que algún matrimonio divorciado de vez en cuando comen juntos. Es cierto, alguien los ha visto.
  • Antes de tomar ninguna decisión de futuro decide que quieres TÚ para tu futuro. Donde quieres vivir, donde quieres pasar las vacaciones, podrás seguir ejerciendo tu profesión con normalidad en las actuales circunstancias etc. No se dé el caso que acabes quedándote un apartamento en una playa odiando el mar o tener a tus hijos en custodia teniendo que viajar dos o tres días por semana. Ya sé que es difícil en ese amasijo de emociones, pero analizar todas las posibles situaciones, donde te ves, haciendo qué y con los recursos que cuentas te darán una pauta de que necesitas conservar, lo que tienes que incorporar en tu nueva vida y al mismo tiempo a lo que renunciarás para conseguir tu objetivo.

¡Feliz semana!

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  • […] los anteriores posts hemos ido desgranando todas las separaciones que se encuentran en una: la legal, la económica y ahora llegamos a la que puede abrirnos o cerrarnos las puertas de una nueva vida. […]

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