Separarse a los 50. ¿Por qué a mí no?

A lo largo de casi… dos años de post (gracias queridas amigas lectoras por seguirnos y animarnos con vuestros comentarios) nunca hemos tratado el hecho de la separación en mujeres de 50 años y más.

¿Es diferente una separación de otra? ¿La edad cuenta en el duelo, y los años de matrimonio?

Hace poco leía en un artículo que la inevitable pregunta que nos hacíamos todas era ¿Por qué a mí? Yo, en cambio, después de mi experiencia y años ya de acompañar a mujeres en este proceso recomiendo hacerse la pregunta ¿Y por qué a mí no?

En un mundo donde el 50% de los matrimonios se separan, ¿Qué nos hacía pensar que estaríamos libres de esa posibilidad? ¡Por qué no habría de pasarnos?

Y es que vivimos de una manera tan acelerada, donde el valor del compromiso se diluye, donde palabras como “hacerse responsable” implica algo pesado y acartonado. ¿Quién nos dice que vivimos fuera de esa posibilidad?

Los 50… ineludiblemente muchas personas al ver esas cifras encima de un pastel rebobinan su vida y se dan cuenta de que los sueños que tenían se diluyeron bajo una hipoteca, un trabajo duro y una familia que no les colma. De pronto el avión que iba con el piloto automático puesto, entra en zona de turbulencias y nada puede parar esa montaña rusa de emociones que nos despiertan por la noche: resentimiento, tristeza, agotamiento, aburrimiento…

No es la crisis de la edad madura, es la crisis de las expectativas. Cuanto más lejos está tu realidad de las expectativas que te forjaste en su momento mayor será la infelicidad.

¿Y por qué a mí no? Claro que nos puede pasar a todos. Por ello el balance de la edad madura no se debe hacer sóla, pues siempre confrontaremos expectativas con una realidad a veces distorsionada.

¿Dónde quedan los logros, y los objetivos cumplidos, y las cosas que realmente valen la pena? ¿ver a tus hijos formar familias con el ejemplo de unos padres unidos, con valentía ante la vida y sin miedo a comprometerse?

Hay muchas cosas que salvar en el naufragio de un matrimonio, sólo que a veces nuestras gafas están demasiado sucias para ver a través de ellas.

Para ello hay que redescubrir a la persona que tienes al lado. ¿Cuánto tiempo dedica una pareja de más de 50 a su vida afectiva?

Revisar las coordenadas de una pareja a esta edad puede ayudarte a contestar la pregunta. ¿Por qué a mí no? Porque apuesto por mi pareja, tengo buenas conversaciones. Asumo la responsabilidad que me corresponde pues ya sabes que si no te consideras parte del problema no puedes ser parte de la solución. Y por que me muestro como soy, transparente. Sin guardar nada, sin ninguna conversación que se quede a medias.

¿Quieres ser la mejor pareja de tu pareja? Pues coge una brújula y marca estas coordenadas.

Y ya sabes, los pasos que no das también dejan huella.

¡Feliz semana!

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