Tengo un sueño

 

En el verano de 1963, la lucha de Martin Luther King alcanzó uno de sus momentos culminantes al encabezar una gigantesca marcha en   Washington en la que participaron unas 250.000 personas, ante las cuales pronunció el discurso hoy titulado I have a dream (Tengo un sueño), una bellísima alocución a favor de la paz y la igualdad entre los seres humanos. Y fue en 1964, el mismo año en que obtuvo el Nobel de la Paz, cuando el presidente Johnson, promulgó la ley de derechos civiles, que consagraba la igualdad de todos los ciudadanos. 

Martin Luther King tuvo un sueño y lo convirtió en realidad. No solo lo soñó, lo trabajó para que se convirtiera en realidad. Lo convirtió en una visión.

Soñar es gratis, no cuesta nada, no debemos renunciar a nada, no requiere esfuerzo, no modificamos nuestro presente para formalizar un nuevo futuro. Soñar no implica un compromiso.

La visión es el resultado de nuestros sueños puestos en acción, inspira para la coordinación de nuevas acciones. Rompe con el pasado, lo desafía. Es mucho más que una buena idea.

La visión está en nuestro presente para alcanzar un futuro y ese futuro lo construimos desde el aquí y el ahora.

Coloquialmente decimos una visión es un sueño con patas.

¿Cuáles son esas patas? Son las respuestas a unas preguntas, las cuales hemos de ser capaces de responder desde la reflexión. Desde lo más profundo de nuestro ser, desde la intimidad, la confianza y la sinceridad con nosotros mismos. Desde mi compromiso, desde mi libertad.

Sin embargo las respuestas a esas preguntas tienen un coste y quizás muchos de nosotros no estemos dispuestos a pagarlo…

¿Dónde estoy y donde quiero llegar?

¿Qué cosas personales tengo que aprender y qué tengo que dejar atrás?

¿Qué me limita y por tanto tengo que soltar?

¿Qué me consume y que me llena de energía?

En resumen, ¿Qué es importante en mi vida?

Para terminar os propongo un juego: entrad en una habitación a oscuras y moveros hacia delante y hacia atrás, a la izquierda y a la derecha. Seguramente chocaréis con todo y con todos. No sabéis a donde vais. Sin embargo, si antes de entrar y taparos los ojos veis a donde queréis llegar, seguramente no chocaréis ni tropezaréis tanto como la primera vez.

En el segundo caso tenéis un desafío, sabéis donde queréis ir y como llegar. Necesitamos visualizarnos en el futuro inmediato, o dicho de otro modo mi visión de futuro condiciona mi hoy. Lo importante no es llegar, es hacer el camino. La visión no es un objetivo es un desafío.

No vivamos nuestro presente como si estuviéramos en un cuarto oscuro. Si sabemos donde queremos llegar sabremos por donde ir, a pesar de los innumerables obstáculos que encontremos en el camino.

Quedo a la espera de vuestras piedras!

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Showing 6 comments
  • Elvi
    Responder

    Hola Cris,
    qué bien nos van tus reflexiones y cuan razón tienes en decirnos que tenemos que preguntarnos qué es importante en nuestras vidas . Muchas veces no hay que buscar muy lejos , lo tenemos muy cerca solo que no nos damos cuenta.
    Un besete muy fuerte,
    Birra

    • Cristina Rabassa
      Responder

      Gracias Elvi,
      Lo importante siempre está cerca y es verdad que a veces no lo vemos, estamos en el cuarto oscuro. Pero solo es un cuarto, abramos las ventanas y que entre el sol!

  • NEUS
    Responder

    Cristina no esperes piedras espera aplausos que cierto es que para poder alcanzar y lograr un objetivo primero hay que imaginarlo y proyectarlo. SOÑARLO. Me ha encantado tu reflexión.

    • Cristina Rabassa
      Responder

      Gracias Neus,
      En estos días de Pascua podemos encontrar un momento de paz y serenidad y preguntarnos ¿Qué es importante en mi vida? Sea cual sea la respuesta solo hay que ponerle patas y a por ello.

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  • […] Porque el desánimo es como cuando pinchan un bizcocho que aun no está hecho y se viene abajo. Indica que aún no estamos suficientemente “a punto” o resistentes para que frases o sentimientos nos saquen del camino trazado. Para que dejemos de levantarnos sin un motivo o de dormirnos sin un sueño. […]

  • […] Si hacemos una lista de lo que verdaderamente  tiene sentido para nosotros, seguro que no es muy larga. Lo más probable y  con poco  riesgo a equivocarme aseguraría que  en la lista de la mayoría de la gente  entraría y por este orden: la pareja, los hijos, la familia en su más amplio sentido, el trabajo  y no nos olvidemos de los amigos y nuestra relación social. En el fondo, estos son los pilares de la vida. […]

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